domingo 18 de septiembre de 2011

Matrices perinatales: organizadoras del psiquismo

La clásica visión psicológica nos habla de que lo crucial en nuestra vida ocurre en nuestros primeros años, incluso los primeros meses. Sin embargo, en ocasiones observamos que ciertos tratamientos psicoterapéuticos en los que el individuo elabora vivencias de sus primeros años no logran resolver el conflicto existencial que se presenta (por ejemplo, en afecciones psicosomáticas). El posible motivo de esto podría ser que no se retrocedió lo suficiente, o que los métodos de aproximación a la psiquis no han llegado realmente a las raíces profundas de la estructura de la personalidad: el momento mismo en que empezamos nuestra existencia, nuestra concepción.
El período entre concepción y nacimiento es el más rápido del organismo humano, sin precedentes en su evolución: de 1 célula, a organismo humano completo. En esos aproximadamente 9 meses, se producen transformaciones orgánicas, químicas y fisiológicas tan fantásticas en un lapso tan breve que jamás volverá a repetirse en la vida. De modo que pasar por alto este período en lo que conlleva de vivencial para nuestro organismo es un modo de negar nuestros orígenes…
Debemos partir de que una experiencia tan temprana no es determinante tajantemente. Si hubieran obstáculos o dificultades entre la concepción y el nacimiento, siempre existe la posibilidad de que sus efectos puedan ser transmutados y modificados. El Ser Humano posee una maravillosa capacidad de transformarse permanentemente, de curarse a sí mismo, de asistirse, y lo que para unos es un obstáculo insondable, para otros será una aleación que le permita desarrollarse más resilientemente. Por lo tanto, el hablar de nuestras primeras vivencias formativas debe incluir la posibilidad de reforma posterior, reelaboración. Esto es la base de todo proceso transformativo y terapéutico humano.
Otto Rank escribe su obra “El trauma del nacimiento” cuando aún pertenecía al selecto círculo psicoanalítico freudiano. Si bien este marco consideraba que los primeros momentos de existencia (post-natal) eran fundamentales, el acercamiento de Rank al proceso y vivencia del nacimiento le valió a éste la expulsión del movimiento psicoanalítico. Y es que, cuando ingresamos en ese terreno (perinatal –Grof-), nos adentramos en el puente entre lo pre y trans personal.
Partiendo de la obra de Rank, Grof describe 4 etapas correspondientes al proceso de nacimiento, a las que llama “Matrices Perinatales Básicas” (MPB). Cada matriz contiene 2 componentes: uno biológico y uno espiritual (que se revela al ser revisitado posteriormente de modo simbólico).
En la MPB I, la existencia uterina se experimenta en unión cósmica con la matriz. Sensación de pura dicha, de flotar libremente… Podría especificarse incluso un período entre la fertilización y la implantación del cigoto, sin tiempo ni espacio, como si se abarcase todo el universo (hasta el 10mo. Día, donde el cigoto se implanta, produciéndose su conexión con el revestimiento de la matriz)
La MPB II corresponde con el inicio fisiológico del parto, donde las contracciones uterinas de ensayo (en un circuito “cerrado” aún) dan lugar a la experiencia espiritual de “sin salida”, y un claro antagonismo con la madre. De manera similar, a lo largo de nuestra vida podemos experimentar presiones emocionales y psicológicas similares a aquellas contracciones uterinas… Experimentamos que la vestimenta de nuestro Ego es limitada, y que ya no podemos continuar existiendo en un entorno limitado, anteriormente tolerable y soportable. Sentimos un irrefrenable impulso de movernos, salir, aunque no veamos un punto hacia dónde ir. Presos de desesperación, nos sentimos sin salida. Hasta que vemos una apertura, pequeña, pero posible: pasamos a la siguiente matriz.
El componente biológico de la MPB III es la propulsión, el alumbramiento en sí. A nivel espiritual, se experimenta como una lucha de muerte-renacimiento: una verdadera lucha titánica por ir hacia la salida vislumbrada.
La MPB IV culmina el proceso, que supone la separación física de la madre y un nuevo tipo de relación con ella. Se debe experimentar la muerte del Ego y un renacimiento a una visión nueva orientada hacia la vida. Para ello, es necesario experimentar la aniquilación total de lo previamente vivido: nacer implica dejar atrás algo. En cierto modo, es “la muerte” simbólica que acompaña el pasaje de la oscuridad hacia la luz.
Esta base pre-personal de nuestra existencia es nuestra primera experiencia aquí, en este mundo. Habitualmente pasada por alto, la pregunta sobre la propia concepción debería ser el punto de partida (todos tenemos un mito sobre nuestro origen…). Muchas de las dificultades puramente personales o interpersonales podrían ser entendidas en el contexto de la primera conexión: entre el cigoto y su madre continente.
Las experiencias combinadas con un entorno afectan a un individuo. Un trauma puede producirse en cualquier etapa y producir distintos efectos en un individuo. Pero el modo en que reaccione a ese suceso o interactúe con su entorno serán variaciones sobre un modo primero de reaccionar, en un fondo de Protomemoria (June Singer), guiándonos en nuestra existencia como una vaga sensación y aroma existencial.
No siempre es factible ni posible desandar el camino real del nacimiento, pero sí es posible revivirlo de modo simbólico, sea a través de técnicas o expresiones artísticas, ingresando en nuestra naturaleza mítica y permitiendo el drenaje de nuestras matrices profundas.
Emprender el camino de echar luz sobre nuestra llegada a este nivel de la realidad, desarrollando nuestra conciencia sobre él, nos amplifica, nos torna seres más conectados con nuestros orígenes, por lo tanto, más prospectados hacia un futuro.
Lic. Virginia Modarelli

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante. Sobre todo teniendo en cuenta las exigencias a las cuales hoy la sociedad de mercado somete a las mujeres.

Saludos desde el sur del sur.

"No voy a cometer la estupidez tan de moda de considerar como un fraude a todo aquello que no puedo comprender".
Carl Jung.

El Ser Humano, en su complejidad, debe ser aprehendido desde su esfera individual, pero tambièn desde lo colectivo y lo trascendente. MI MAIL: vmservivo91@gmail.com